La dependencia emocional no es «querer mucho». Es una forma de relacionarte en la que tu bienestar depende del otro: de lo que hace, de lo que siente, de si se queda o se va. Y donde aparece una sensación constante de angustia dentro de la relación.
Suele ir acompañada de una necesidad excesiva de la pareja, miedo a perderla y una dificultad real para sentirte en calma si la relación no está bien.
Es habitual que aparezca un miedo intenso al abandono, junto con un malestar continuado que hace que estés más pendiente del otro que de ti.
Aunque una parte de ti sabe que algo no está bien, no siempre resulta fácil salir de ese patrón sin ayuda.
Si has llegado hasta aquí, probablemente esto ya te está haciendo sufrir más de lo que te gustaría.














