¿Sientes que eres tú quien pone obstáculos a tus propios objetivos? El autosabotaje es más común de lo que parece, y casi nunca tiene que ver con la falta de fuerza de voluntad. En este artículo explicamos, desde la experiencia clínica, qué es el autosabotaje, por qué aparece y cómo empezar a dejar de hacerlo.
¿Alguna vez has sentido que eres tú quien se pone las zancadillas?
Llevas días pensando que vas a empezar. Has decidido que esta vez sí vas a apuntarte al gimnasio, enviar ese currículum, poner límites en una relación o empezar ese proyecto que llevas tanto tiempo posponiendo.
Durante unos días incluso te sientes motivado. Pero cuando llega el momento de actuar… aparece una excusa.
“Hoy no es el mejor día.”
“Mejor espero un poco más.”
“Todavía no estoy preparado.”
Y sin darte cuenta, vuelves exactamente al mismo lugar. Entonces llega la frustración. Y una pregunta que muchas personas se hacen: “¿Por qué siempre acabo estropeándolo?”
Si alguna vez has sentido que eres tú quien frena su propio bienestar, es posible que estés viviendo un proceso de autosabotaje.
En Miray Centro de Psicología, como psicólogos en Málaga y también mediante terapia online, vemos con frecuencia personas que llegan sintiendo mucha culpa porque creen que “no tienen fuerza de voluntad”.
Sin embargo, la mayoría de las veces el problema no es la falta de ganas: es que una parte de ellas está intentando protegerlas. Y comprender eso cambia completamente la manera de empezar a cambiar.
¿Qué es el autosabotaje?
El autosabotaje es un conjunto de pensamientos, emociones y comportamientos que, de forma consciente o inconsciente, dificultan que consigamos aquello que deseamos.
Puede parecer contradictorio. Si quiero estar bien, ¿por qué voy a hacer algo que me perjudica? Precisamente porque el autosabotaje no suele tener como objetivo hacerte daño. Su función suele ser otra: protegerte de algo que tu cerebro percibe como una amenaza.
A veces esa amenaza es el fracaso. Otras veces es el rechazo. En ocasiones, incluso el éxito.
Aunque resulte difícil de entender, para algunas personas cambiar también puede dar miedo, porque cambiar significa salir de lo conocido. Y nuestro cerebro suele preferir aquello que conoce, aunque no nos haga felices.
El autosabotaje no siempre parece autosabotaje: formas frecuentes
Cuando pensamos en autosabotaje solemos imaginar a alguien que toma malas decisiones de forma consciente. Pero en realidad suele ser mucho más sutil. Estas son algunas formas frecuentes en las que aparece:
Procrastinar constantemente
Sabes lo que quieres hacer, incluso sabes cómo hacerlo. Pero siempre encuentras un motivo para dejarlo para mañana. No porque seas perezoso, sino porque empezar implica exponerte a la posibilidad de equivocarte.
Esperar el momento perfecto
“Cuando tenga más tiempo.” · “Cuando me sienta preparado.” · “Cuando esté más seguro.”
Esperar el momento perfecto suele ser una manera de evitar el miedo que produce dar el primer paso. Porque la realidad es que ese momento perfecto casi nunca llega.
Abandonar cuando empiezas a avanzar
Hay personas que consiguen mantener un hábito durante varias semanas. Empiezan a sentirse mejor. Y, justo entonces, lo dejan. Ocurre con frecuencia cuando comenzamos a hacer ejercicio, aprendemos a poner límites o incluso cuando iniciamos un proceso terapéutico.
No es que no quieran mejorar: es que avanzar también implica enfrentarse a emociones nuevas, responsabilidades diferentes o cambios que generan incertidumbre.
Exigirte tanto que terminas bloqueándote
Otra forma de autosabotaje consiste en pensar que todo tiene que salir perfecto. Como el nivel de exigencia es tan alto, cualquier pequeño error parece suficiente para abandonar. Así, el miedo al fracaso termina impidiendo incluso intentarlo.
Alejarte cuando alguien empieza a tratarte bien
Puede parecer extraño, pero algunas personas, cuando conocen a alguien que las trata con cariño y respeto, empiezan a desconfiar, a tomar distancia o a buscar defectos constantemente. No porque no quieran una relación sana, sino porque aquello resulta tan diferente de lo que han conocido que su cerebro lo vive como algo incierto.
A veces nos resulta más familiar el sufrimiento que la tranquilidad.
Si quiero cambiar… ¿por qué me saboteo?
Esta es una de las preguntas más importantes, y también una de las que más culpa suele generar. La respuesta casi nunca es “porque soy débil” o “porque no tengo fuerza de voluntad”. Generalmente tiene mucho más que ver con nuestra historia.
Porque aprendiste que equivocarte era peligroso
Si durante la infancia cometer errores implicaba críticas, castigos o sentir que decepcionabas a los demás, es posible que hoy tu cerebro intente evitar cualquier situación en la que puedas fallar. A veces resulta menos doloroso no intentarlo que enfrentarse a la posibilidad de equivocarse.
Porque aprendiste que tenías que hacerlo todo perfecto
Cuando sentimos que solo somos valiosos si hacemos las cosas bien, cualquier paso puede convertirse en una fuente enorme de presión. Y cuanto mayor es esa presión, más fácil resulta quedarse paralizado.
Porque cambiar también da miedo
Aunque solemos pensar que solo da miedo quedarse donde estamos, muchas personas también sienten miedo cuando empiezan a avanzar. Cambiar implica dejar atrás una identidad conocida, enfrentarse a nuevas responsabilidades e incluso puede hacer que algunas relaciones cambien. Por eso, a veces una parte de nosotros intenta devolvernos al lugar que ya conoce.
Porque tu sistema nervioso intenta protegerte
Muchas conductas de autosabotaje tienen su origen en experiencias pasadas. Si en algún momento de tu vida exponerte significó sufrir, ser rechazado o sentirte inseguro, es posible que hoy tu sistema nervioso interprete cualquier situación parecida como un riesgo, aunque racionalmente sepas que ya no estás en aquel momento.
¿Cómo saber si te estás autosaboteando?
Puede que te ocurra si:
- Pospones constantemente aquello que sabes que te haría bien.
- Abandonas proyectos justo cuando empiezan a funcionar.
- Te cuesta mantener cambios positivos en el tiempo.
- Sientes que nunca estás suficientemente preparado.
- Necesitas hacerlo todo perfecto antes de empezar.
- Tiendes a minimizar tus logros.
- Cuando algo empieza a ir bien, buscas motivos para pensar que terminará mal.
Quizá incluso te hayas descubierto pensando:
“Seguro que esto no va a durar.” · “Mejor no ilusionarme.” · “Ya empezaré cuando esté preparado de verdad.”
Más que falta de motivación, estas frases suelen esconder miedo.
¿Cómo dejar de autosabotearte?
El cambio no empieza luchando contra uno mismo. Empieza intentando comprender qué hay debajo de ese patrón.
1. Cambia la pregunta
En lugar de preguntarte “¿qué me pasa?”, prueba con “¿qué está intentando proteger esta parte de mí?”. Muchas veces el autosabotaje tiene más sentido del que parece.
2. Identifica qué miedo aparece detrás
Pregúntate:
- ¿Qué podría pasar si esto sale mal?
- ¿Y si sale bien?
- ¿Qué es lo que realmente me da miedo?
En muchas ocasiones descubrirás que el problema no es el objetivo, sino lo que ese objetivo significa para ti.
3. Deja de esperar a sentirte preparado
Muchas personas creen que primero llegará la seguridad y después actuarán. Pero normalmente ocurre al revés: la confianza aparece después de actuar, no antes.
4. Habla contigo de una forma diferente
Si cada vez que tropiezas te repites que eres un desastre, será mucho más difícil volver a intentarlo. Aprender a tratarte con más comprensión no significa conformarte: significa dejar de convertir cada error en una prueba de que no eres suficiente.
5. Busca ayuda si repites el mismo patrón una y otra vez
Cuando sentimos que siempre acabamos en el mismo lugar, muchas veces no necesitamos esforzarnos más: necesitamos comprender mejor qué mantiene ese patrón. Porque aquello que no entendemos suele repetirse.
Cómo trabajamos el autosabotaje en Miray Centro de Psicología
En Miray Centro de Psicología entendemos que el autosabotaje rara vez aparece por falta de voluntad. Por eso, en terapia individual no buscamos únicamente cambiar conductas: trabajamos para comprender el origen de esos patrones, explorar las creencias que los mantienen y desarrollar nuevas formas de relacionarte contigo mismo.
Como psicólogos en Málaga y también mediante terapia online, te acompañamos para que puedas dejar de vivir en lucha constante contigo y empezar a construir cambios que realmente sean sostenibles. Si te sientes identificado/a, puedes pedir tu primera cita aquí.
No eres tu peor enemigo
Cuando vivimos atrapados en el autosabotaje es fácil pensar que somos nuestro peor enemigo. Pero la realidad suele ser mucho más compleja.
Quizá no exista una parte de ti que quiera estropear las cosas. Quizá exista una parte que aprendió hace mucho tiempo que ilusionarse podía acabar en decepción, que exponerse podía terminar en rechazo, que equivocarse podía tener consecuencias.
Y sigue intentando protegerte de la única manera que conoce. Cuando empiezas a comprender eso, dejas de luchar contra ti mismo. Y es precisamente ahí donde muchas veces comienza el verdadero cambio.
